- Garantiza la calidad de la soldadura
Muchos defectos de soldadura comunes, como la falta de penetración, la porosidad y el destalonado, se producen al soldar en posiciones difíciles, como vertical o por encima de la cabeza. Al reposicionar la soldadura en posición plana, el posicionador ayuda a mantener un baño de fusión estable y garantiza una deposición uniforme del metal de aportación. De este modo se reducen considerablemente los defectos, especialmente cuando se trabaja con materiales sensibles al proceso, como el acero inoxidable y el acero de alta resistencia. - Aumenta la eficacia de la soldadura
En la soldadura manual, los operarios a menudo tienen que cambiar de posición o utilizar andamios para llegar a la junta de soldadura, lo que lleva mucho tiempo y resulta ineficaz. Con un posicionador de soldadura, la orientación de la pieza se ajusta automáticamente, lo que permite una soldadura continua, ya sea con sistemas robotizados o con métodos manuales. Esto puede reducir el tiempo de soldadura por cordón entre 20% y 40%, además de reducir el tiempo no productivo dedicado a reposicionar y manipular la pieza de trabajo. - Mejora las condiciones de trabajo
El posicionador minimiza la necesidad de que los operarios trabajen en posturas incómodas y ergonómicamente perjudiciales, como agacharse, girar o estirarse por encima de la cabeza. Esto ayuda a prevenir lesiones relacionadas con el trabajo, como la tensión en la espalda y los problemas de cuello. Además, al situar las soldaduras en una zona accesible y visible, reduce la exposición directa del operario a los humos de soldadura, especialmente cuando se utiliza en combinación con sistemas de extracción de humos.

